El señor que reparte el 20 Minutos en el Metro

Poco hablo ya de lo mal que me va y de lo puta que es la bida (tete). Será que casi no tengo. Puedo decir que dedico mi tiempo a muchas cosas y algunas personas. Soy una mujer ocupada, pero no de ella. No me lo tomo como algo malo, todo lo contrario, son esas “otras cosas” y esas “algunas personas” las que me hacen verdaderamente feliz. Y que bueno, que echaba de menos una entradita en mi tamvler coño, necesito rememorar la modernez y el postureo que me gastaba antes, cuando todo era fiesta y no tenía trabajo. 

Podría seguir divagando, podría hablar de que ya he terminado el ciclo, de que hice mis prácticas, de mi nuevo trabajo en una empresa que gestiona congresos y sociedades médicas y de más cosas hiper guays que me han ido pasando, pero no lo voy a hacer. Esta entrada va por ti, porque me esperas todas las mañanas, para darme los buenos días, porque nunca me fallas. Cuatro meses, 5 días a la semana y nunca, nunca lo he visto serio. Siempre con una sonrisa, siempre dándolo todo. Ya llueva, haga frío o 40º a la sombra, él siempre va a estar ahí. A la salida del metro de Colón, justo a la derecha. Con su gorrica roja y su peto. Con el carrito al lado, lleno de periódicos, preparado para la acción. Para repartir información verídica directamente al ciudadano, sin rodeos. De las entrañas de la sociedad a tu mano, intermediario de las noticias, de los anuncios de Movistar y los viajes de El Corte Inglés. Más hombres como él es lo que le hace falta a este país. GRACIAS